La NOM-037-STPS-2023 regula condiciones de seguridad y salud para personas que trabajan bajo modalidad de teletrabajo en México. Para muchas empresas, el home office pasó de ser una solución temporal a convertirse en parte de la operación. Eso exige ordenar políticas, responsabilidades, herramientas, comunicación y evidencia.
La norma no debe entenderse como una carga aislada para RH. También involucra dirección, legal, tecnología, seguridad laboral y líderes de área. Cuando una persona trabaja desde casa una parte relevante de su jornada, la empresa necesita revisar condiciones, establecer reglas claras y documentar cómo administra esa modalidad.
Cuándo puede aplicar la NOM-037
La NOM-037 se relaciona con personas trabajadoras que desempeñan teletrabajo conforme al marco laboral aplicable. En términos generales, la modalidad se vuelve relevante cuando una proporción importante de la jornada se realiza en un domicilio o lugar elegido para trabajar fuera del centro laboral. Por eso conviene revisar caso por caso y no asumir que cualquier día ocasional de home office activa el mismo alcance.
La empresa debe identificar quiénes trabajan bajo esta modalidad, qué actividades realizan, desde dónde trabajan, qué equipos usan y qué controles existen. Sin ese inventario, resulta difícil cumplir y más difícil demostrar cumplimiento.
Obligaciones que una empresa debe ordenar
Entre los elementos que suelen revisarse están la política de teletrabajo, el listado de personas teletrabajadoras, las condiciones de seguridad y salud del lugar de trabajo, la entrega o mantenimiento de herramientas necesarias, capacitación, mecanismos de contacto, respeto a la desconexión y evidencia de cumplimiento.
Esto no significa invadir el domicilio de la persona. La implementación debe cuidar privacidad, consentimiento y proporcionalidad. Lo importante es que la empresa tenga un método para verificar condiciones básicas de seguridad y ergonomía, y que el trabajador conozca sus responsabilidades dentro de la modalidad.
La política de teletrabajo como columna vertebral
Una política bien diseñada define quién puede teletrabajar, bajo qué condiciones, cómo se autorizan cambios, qué equipos se utilizan, cómo se reportan incidentes, cómo se maneja la información y cómo se respetan horarios. También ayuda a evitar conflictos por disponibilidad permanente, uso de herramientas personales o falta de claridad sobre responsabilidades.
La política debe ser entendible y aplicable. Si se redacta como documento legal muy extenso pero nadie la consulta, pierde fuerza. Lo ideal es que pueda comunicarse en inducción, capacitación y acuerdos internos.
Seguridad, ergonomía y evidencia
La NOM-037 pone atención en condiciones del lugar donde se realiza teletrabajo. Iluminación, ventilación, instalación eléctrica, mobiliario, postura, pausas, orden y condiciones físicas pueden influir en salud y desempeño. La empresa necesita una forma de evaluar y documentar esos aspectos sin convertir el proceso en algo invasivo.
Las listas de verificación, evidencias autorizadas, capacitación y recomendaciones ergonómicas ayudan a construir trazabilidad. Si se detectan brechas, el plan debe señalar qué se corregirá, quién participa y en qué plazo.
Desconexión digital y gestión de horarios
Uno de los riesgos del home office es que la jornada se vuelva difusa. La empresa debe cuidar que la disponibilidad no se convierta en conexión permanente. Horarios, canales de comunicación, tiempos de respuesta y criterios para urgencias deben quedar claros para líderes y colaboradores.
La desconexión digital no solo protege a la persona trabajadora; también mejora la gestión. Cuando los equipos conocen reglas de comunicación, disminuyen fricciones, duplicidad de mensajes y desgaste innecesario.
Por qué conviene implementarla con método
Una implementación improvisada puede dejar brechas en política, evidencia, capacitación o ergonomía. También puede generar mensajes contradictorios entre áreas: una dirección autoriza home office, otra lo limita, otra exige disponibilidad fuera de horario. La NOM-037 ayuda a ordenar la modalidad para que sea sostenible.
El objetivo no es quitar flexibilidad, sino darle estructura. Con reglas claras, la empresa puede conservar beneficios del teletrabajo y reducir riesgos de seguridad, salud, productividad y cumplimiento.
Qué decisiones internas deben tomarse antes de formalizar el teletrabajo
Antes de publicar una política, la empresa debe decidir qué puestos pueden teletrabajar, con qué frecuencia, bajo qué criterios y quién autoriza cambios. También debe definir qué herramientas proporciona, qué gastos reconoce cuando corresponda, cómo protege información y qué canales se usarán para reportar incidentes o condiciones inseguras.
Estas decisiones no son solo administrativas. Si una empresa permite home office sin criterios claros, puede generar inequidad entre áreas, confusión en horarios o expectativas de disponibilidad permanente. La NOM-037 obliga a mirar el teletrabajo como una modalidad formal, no como favor informal entre jefe y colaborador.
Cuando las reglas son claras, la empresa puede sostener flexibilidad sin perder control. El personal sabe qué se espera, los líderes tienen criterios comunes y la organización conserva evidencia de una gestión responsable.
Además, formalizar el teletrabajo facilita conversaciones con áreas de tecnología, finanzas y operación. Cada una entiende qué debe aportar para que la modalidad funcione: herramientas, seguridad de información, soporte, claridad de horarios y condiciones razonables para trabajar.
Fuentes de referencia
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